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Eje deportivo

Antropometría ISAK o báscula de bioimpedancia

5 min de lectura Pol Talent Angulo, dietista-nutricionista col. CAT002580

Te subes a la báscula del gimnasio y te da un porcentaje de grasa. Dos días después, misma báscula y misma hora, te da un punto y medio menos. No has hecho nada distinto. Uno de los dos números está mal, o los dos.

Pasa todos los días, y detrás de esos dos números hay gente cambiando su alimentación o su entrenamiento sin motivo. Vale la pena entender qué mide cada método, porque no miden lo mismo ni de lejos, y saber qué preguntar antes de dar un porcentaje por bueno.

Qué mide una báscula de bioimpedancia

No mide grasa. Mide oposición al paso de una corriente eléctrica de baja intensidad a través del cuerpo.

El músculo, que tiene mucha agua y electrolitos, conduce bien. El tejido adiposo conduce mal. A partir de esa resistencia, el aparato aplica una ecuación de predicción y estima cuánta agua corporal tienes; de ahí deduce masa libre de grasa y, restando, masa grasa.

Hay dos capas de estimación ahí: una para pasar de resistencia a agua corporal, y otra para pasar de agua corporal a composición. Cada capa añade error.

Por qué el número baila tanto

Porque casi todo lo que mueve el agua corporal mueve el resultado:

  • Estado de hidratación. Un litro de diferencia cambia la lectura de forma apreciable. Puedes «perder grasa» bebiendo menos agua.
  • Haber comido o bebido antes de medir.
  • Haber entrenado en las horas previas. El ejercicio redistribuye líquidos y sube la temperatura de la piel.
  • Temperatura ambiente y de la piel, que altera la conductividad.
  • Fase del ciclo menstrual, por los cambios en retención de líquidos.
  • La ecuación que use ese modelo concreto. Cada fabricante usa la suya, casi siempre propietaria y no publicada, validada en una población que probablemente no se parece a ti. Una ecuación ajustada en adultos sedentarios de mediana edad no tiene por qué funcionar en un jugador de veinte años con mucha masa muscular.

Por eso dos básculas distintas te dan dos porcentajes distintos el mismo día, y ninguna de las dos está «estropeada». Están resolviendo ecuaciones diferentes con supuestos diferentes.

Qué mide la antropometría ISAK

La antropometría con protocolo ISAK no estima a partir de una señal indirecta: mide el tejido directamente sobre el cuerpo, con un protocolo internacional estandarizado.

Se marcan los puntos anatómicos con lápiz dermográfico y se toman pliegues cutáneos con un plicómetro calibrado, perímetros con cinta y diámetros óseos con paquímetro. Cada medida se repite por duplicado o triplicado, y si la variación entre repeticiones supera un umbral, se vuelve a medir.

Con esos datos se calcula el fraccionamiento de Kerr, que reparte el peso corporal en cinco masas —adiposa, muscular, ósea, residual y de piel— y el índice músculo-óseo. Puedes ver cómo se hace la medición completa en la antropometría dentro del método.

Lo importante no es que el resultado sea «la verdad absoluta». También hay un modelo detrás. Lo importante es otra cosa: el protocolo está estandarizado, el error del medidor es cuantificable y las condiciones se pueden repetir. Eso hace que la comparación entre dos mediciones separadas por tres meses signifique algo.

Cuándo sirve cada una

La bioimpedancia no es basura. Tiene usos razonables:

  • Como seguimiento aproximado y muy frecuente en la misma persona, con el mismo aparato y en las mismas condiciones estandarizadas (en ayunas, sin haber entrenado, a la misma hora). Ahí la tendencia puede ser informativa aunque el valor absoluto no lo sea.
  • Cuando no hay acceso a un antropometrista y se necesita algún dato mejor que nada.
  • En entornos clínicos con equipos multifrecuencia y protocolos controlados, donde se usa sobre todo para valorar agua corporal, que es lo que realmente mide.

La antropometría tiene sentido cuando:

  • Vas a tomar decisiones sobre la planificación a partir del dato.
  • Quieres seguir la evolución a lo largo de una temporada.
  • Compites en un deporte con categorías de peso y necesitas saber de dónde puedes bajar y de dónde no.
  • Quieres comparar tus valores con referencias de tu deporte y tu posición, no con una media de población general.

Y hay algo que ninguna de las dos hace: decirte si estás sano. La composición corporal es un dato más, no un diagnóstico.

Qué preguntar antes de fiarte de un porcentaje de grasa

Cinco preguntas que separan un número útil de un número decorativo:

  1. ¿Con qué método se ha obtenido? Si es bioimpedancia, cuál es el equipo y si es de una o varias frecuencias.
  2. ¿Qué ecuación se ha usado y en qué población se validó? Si nadie sabe responder, el número tiene el valor que tiene.
  3. ¿Cuál es el error de medida? Un antropometrista acreditado conoce su error técnico de medida y debería poder decírtelo. Si tu cambio es menor que el error, no es un cambio: es ruido.
  4. ¿Se midió en condiciones estandarizadas? Misma hora, sin entrenar antes, sin deshidratación, mismo operador.
  5. ¿Con qué se está comparando? Un porcentaje suelto no dice nada. Un porcentaje comparado con tu propia medición anterior, tomada igual, ya empieza a decir algo.

La conclusión práctica

Un número aislado, con un método que no sabes cuál es, no debería mover ninguna decisión sobre tu alimentación ni sobre tu entrenamiento. La pregunta útil casi nunca es «cuánta grasa tengo», sino «hacia dónde me estoy moviendo y con qué margen de error lo estoy viendo».

Si lo que quieres es una medición que sí se pueda comparar dentro de seis meses, eso es la antropometría ISAK: protocolo completo, informe el mismo día y repetición mensual. No se vende suelta —va dentro de los programas—, precisamente porque su valor está en la serie y no en el dato aislado. Cómo encaja en el proceso completo está explicado entero en cómo trabajo.

Esto explicado sobre tu caso

Un artículo da el marco general. Si quieres saber cómo se aplica a tu calendario, a tu puesto y a tus horarios, la primera llamada es de quince minutos y no cuesta nada.